A quien juzgue mi camino le presto mis zapatos…

 Madrid 13 mayo

Puede ser una de las muchas frases que se me vienen a la cabeza para definir lo que sucedió ayer en Las Ventas. Y no me refiero a cómo se desarrolló el festejo, del que sinceramente poco hay que comentar y en el que poco se pudo hacer ante dos ejemplares mansos y descastados que para nada sirvieron.

Y sí, el segundo del lote de David Mora escuchó los tres avisos y se le fue vivo. ¿Y qué pasa? Ni es el primero ni será el último al que le suceda algo así. En el toreo estas cosas pasan y además, hasta esto lo hace maravilloso. Porque aquí hay que estar preparado para días de gloria y días de fracaso, y esos mismos son los que nos tienen que hacer más fuerte y motivarnos aún más para luchar y seguir siempre adelante. Y de esto sabe muy bien el maestro, que a estas alturas tampoco tiene que justificar el gran torero que es y el ejemplo de vida que es para muchos.

Y como bien declaró él, en momentos así te das cuenta quienes son tus amigos. Por supuesto que así es, y también te das cuenta de las personas anónimas que con sus mensajes y comentarios demuestran su cariño, apoyo y sobre todo que entienden y son capaces de ponerse los “zapatos” de otro, de manera que no juzgan un mal momento sino que tienen la capacidad de valorar el todo, no un pequeño instante. Muchas gracias a todos por ello.

David Mora es un pedazo de torero que lo ha demostrado sobradamente, después de mucho pasado y de haber estado a punto de perder la vida por lo que ama y para lo que se entrega cada día de su vida, después de ser triunfador en San Isidro el año pasado tras dos años apartado de los ruedos forzosamente. Por todo ello no es justo el comportamiento de algún sector del público de Las Ventas al terminar el festejo. Me parece muy bien que si quieren gritar y abuchear que lo hagan, si lo necesitan para soltar la rabia que puedan llevar dentro probablemente por otros problemas ajenos a lo que allí pasaba, que lo hagan. Si con eso se van a sentir mejor, me alegro por ellos, pero por favor, respeto. Respeto a un profesional, a un hombre que se juega la vida y que vive para el toro, y respeta al toro y a todo lo que ello conlleva. Lo que no se puede consentir son insultos, descalificaciones y ver como vuelan almohadillas desde lo más alto con el peligro añadido que tiene, pero claro, es cuestión de educación. Pues a todos ellos les digo que les invito a colocarse los “zapatos” de David Mora, a ver si son tan decididos como lo fueron ayer, así por lo menos tendrán la oportunidad de opinar con propiedad.

Y a ti David, a mirar para adelante que para atrás ya dolió bastante.

¡Suerte maestro!

Foto: Jose Luis Cárdenas.

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